viernes, julio 11, 2008

La terapista





La terapista, hoy tiene ojos shishogan ( sólo entiende quien lee comic ) No me ha preguntado, como acostumbra,  si está bien o es demasiada la presión que ejerce sobre mis débiles músculos. Eso explica también su extraña sonrisa al saludarme . A pesar de eso me he puesto a su disposición.
Las sesiones con ella suelen ser extensas y eso es algo que aprecio mucho. Nunca mira su reloj mientras trabaja. Siempre termina cuando debe terminar. Y hoy pareciera que no va terminar nunca. Quiere descontracturar cada  fibra, cada musculo, cada particula de mi organismo.  En su afán rompe vasos sanguineos, si las hubiera, botellas, también las rompería. Estoy seguro. Pero esta vez de mi no escapa ni una queja ni un gesto de dolor siquiera.
Creo que ha logrado aflorar mi lado mazoca. 
Me reposo entonces, pensando infinidades de absurdos,  hasta perderme en un laberinto del cual no quisiera salir nunca. Una paz absoluta me invade, que sólo es interrumpida por su voz al despedirse. Yo semiconciente ni siquiera atino a agradecerle la sesión.
 

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