domingo, octubre 15, 2006

coxao


Antes de mostrar parte de la historia de coxao debo advertir que contiene sexo, aunque no es explicito se recomienda a los menores estar acompañados de sus padres o de una persona mayor.


Hoy es sábado. Son las diez y media de la mañana. Es muy tarde para estar en la cama, pero muy temprano para sexo. Aún así coxao insiste y yo difícilmente le digo que no, pero no demoro y ella se molesta. Soy eyaculador precóz que puedo hacer? Podrías hacer un esfuerzo, me dice y se molesta más aún porque me levanto para ir al baño. Grita. Me maldice. Yo cierro la puerta. Abro la llave de la ducha y ya no la escucho más. El chorro de agua es un alivio. No soporto quedarme con el negocio todo embadurnado de esa cosa pegagosa. No sé porque, siempre lo hago despues del sexo, ya debería estar acostumbrada.
Cuando regreso del baño ella todavía está desnuda y molesta, me alcanza un sobre que encontró en el piso al lado de la puerta. Es una carta, la abro, empiezo a leer y como veo su cara preguntona le cuento que me avisan de la muerte de un pariente. Ella me abraza fuerte, siempre es así, su rabia dura poco. Pero no siento tristeza, por el contrario la carta me emociona porque me recuerda un tiempo de mi infancia, además se trata de un pariente lejano, muy lejano, creo que ni siquiera fue pariente, y era muy cruel conmigo. A los 10 años, entre otras cosas, le gustaba decirme que en mi familia había una prima puta, un primo cabro y otro asesino, con lo de asesino se refería a el. A esa edad ya había matado a otro niño de manera brutal, sin embargo ese hecho ahora poco importaba y esa es la parte que menos me gusta del recuerdo, porque su crueldad pasa a no significar nada comparada con la emoción que me causa tanto recuerdo y de alguna manera es como si lo hubiera perdonado.

1 comentario:

José Núñez dijo...

Muy interesante, ojala haya segunda parte